viernes 15 de junio de 2007

Tú puedes hacerlo, yo sé que sí

"Si crees que puedes hacerlo, puedes.
Si crees que no puedes hacerlo, seguramente no serás capaz."

Para poder Ver, debemos antes de Poder Creer.

Al contrario de lo que dicta la "sabiduría" de aquellos que jamás han alcanzado el éxito, pero que por el contrario ha conseguido Condenar a muchos al Fracaso. Una Persona no necesita ver para creer, es más, quien cree que necesita tal cosa sólo ha de mirar a su alrededor para comprobar que realmente su situación dista mucho de haber alcanzado el éxito.

Porque los Triunfadores, sin lugar a dudas, primero Creen, primero Construyen sus Sueños como Castillos en el Aire, y una vez que los han construido, los dejan ahí y empiezan a construir debajo de ellos unos Cimientos Bien Sólidos, hasta que el Castillo de sus Sueños, se torna Realidad por medio del Trabajo Duro, Inteligente y Eficaz. Cierto es:

"El Éxito no llega por Casualidad"

Uno no alcanza la Cima del Monte Everest por casualidad mientras está dando un paseo. Tiene primero que Desear Subir a él. A continuación ha de Desearlo Tanto que se convierta en una Magnífica Obsesión que le permita Verse en la Cima del Monte de tal forma que la Necesidad de hacer Realidad ese Sueño, le conduzca a "Quemar los barcos detrás de él", abandonar todo lo que tiene entre manos, y ponerse a Planear y a Trabajar para Reunir los Medios que le permitan conseguir su Objetivo. Porque sólo después de mucho Trabajo, obstáculos superados, y una buena cantidad de Valor, Coraje y Constancia, alcanzará al fin su Meta Soñada.

"Quien algo quiere, algo le cuesta"

Muy cierto, muy muy cierto. Quien desea alcanzar el Éxito, Necesita haber invertido antes Tiempo y Dinero. Esfuerzos, sudor y no lágrimas, sino Pensamientos Positivos, que le den Ánimos para Continuar y Perseverar Trabajando para poder, por fin, conseguir alcanzar el Éxito.

El Azar No Existe, porque cuando tomas un camino, ese camino conduce a un Fin, y ese Fin, es tu Destino.

Dado que tú escoges el Camino que tomas, también escoges tu Destino.

¿Cuál deseas que sea tu Destino? ¿Qué es esa Cima del Everest, de éxito, que deseas Alcanzar? ¿Cuál es ese Castillo en el Aire sobre el que debes edificar los Sólidos Cimientos?

Y aún más importante ¿Realmente estás trabajando para construir esos cimientos? El éxito no llega por casualidad, los cimientos no se construirán solos. Es más, Sólo Tú puedes Trabajar para Construir esos Cimientos y conseguir que tu Castillo se haga Sólido y Real. Sólo tú puedes dar los Pasos de tu Camino.

Primero escoge tu Destino, márcate esa Meta, ese Objetivo que deseas alcanzar. Identifica cual es el Tipo de Vida que Realmente quieres llevar ¿Es el que tienes ahora mismo? ¿No? ¿Entonces por qué no Defines exactamente cual es? ¿Y Por qué no empiezas a trabajar para conseguirlo?

Es más, tu trabajo u ocupación actual ¿Te permitirá algún día alcanzar ese tipo de vida que deseas? ¿No? ¿Entonces por qué Sigues con Él? ¿Por qué no acabas de Decidir Tomar el Control de tu Vida? Y empezar a Caminar por el Camino que te permita llegar, allí a donde tu quieres llegar.

Sólo tienes una vida para alcanzar tus metas, cuanto más te desvíes de ellas, más te costará luego desandar el camino erróneo que has llevado. Los años aportan una Sabiduría Especial, se sincero contigo mismo, hazlo por ti y por los que quieres, tu medio actual de trabajo... ¿Te permitirá tener este tipo de vida que Deseas y que se Merecen tus Seres Queridos? ¿No? ¿Entonces por qué seguir perdiendo el tiempo? ¿Por qué no empezar a hacer Hoy, lo que debes hacer para Triunfar, para conseguir lo que deseas? ¿Por qué arriesgarse a que en un futuro, dentro de muchos años, tengas que mirar hacia atrás y preguntarte por qué dejaste pasar tu Oportunidad? ¿Por qué desperdiciaste todo ese tiempo?

La No Elección, es También una Elección, la Elección de la Irresponsabilidad, la Elección de dejar que sean los demás que tomen las decisiones por ti. ¿Y Cómo puedes saber que las decisiones de los demás no te llevarán a situaciones que no deseas y que te son insatisfactorias?

Mira a tu alrededor, sopesa tu situación actual ¿Estás contento con ella al 100%? ¿Mucho menos? Entonces quizás es porque has dejado que otros tomen las decisiones por ti, y así quizás los resultados insatisfactorios que hoy tienes, son las decisiones que otros tomaron por ti en el pasado.

¿Por qué no recuperas Hoy el Control de tu Vida? Define exactamente lo que Deseas, define cual es tu Destino, y quema las naves detrás de ti para conseguirlo, para hacer que ese sueño de tus entrañas, nazca al mundo como una Realidad hija de tu Trabajo, y tu Esfuerzo Inteligente y Eficaz. Busca el Medio que te permita alcanzar tus Objetivos y céntrate en él con hasta la última Fibra de tu Ser, aplicándote de forma Positiva y Eficaz.

Es tu vida, sólo tu vida, toda tu vida. ¿Merecen tus Sueños la Pena Luchar por ellos? ¿Acaso no mereces darte todo lo mejor? ¿Acaso no lo merecen tus seres queridos? Tu Responsabilidad consiste en Saber Decidir Triunfar.

Hoy puede ser el primer día, del resto de tu vida. ¿Por qué no empezar hoy a tener el control del éxito?

¿Sabes lo que son Solo 1Kg y 3/4 ?

¿Lo sabías? Solamente 1Kg y 3/4 , poco más o poco menos, es el peso del PC más actual, potente y personal que manejas con los dedos.

Me estoy refiriendo a ese "gran pequeño" (por su dimensión y peso) computadora personal natural llamado cerebro que está compuesto por más de 10.000 millones de neuronas.
¡Y sólo pesa poco más de un 1Kg!
Considera además que uno de los más grandes computadoras del mundo, el Cray, no es nada comparado con lo que puede hacer tu cerebro.

¡Increíble pero cierto!

Tan potente PC, alojado entre las dos orejas, ha desarrollado miles de inventos, todo lo que sabemos de las ciencias, lo que tenemos de las artes, todo absolutamente todo lo que utilizamos hoy y utilizaremos en el futuro se lo debemos a él.

¿Dudas a este punto que tan fabuloso instrumento en tus manos no sea capaz de ayudarte a alcanzar tus sueños?

¡Puedes, desde luego que puedes!

Empieza con reconocer tu propio poder como persona que eres.
Un individuo libre y dueño de un gran poder: el poder de Decisión.
Recuerda que todo aquello en que pondrás tu mente a trabajar lo convertirás en realidad y aquello en que no la pones a trabajar no se convertirá en nada.
La decisión es solamente tuya.

¿Qué vas a hacer con tu gran PC personal natural?
Lo que harás con él es tu responsabilidad total.
Millones de individuos culpan a las circunstancias por cualquier situación en que se encuentran sin recordar que fueron ellos, con las decisiones que tomaron o más bien que no tomaron, los causantes de todas sus circunstancias.

A las personas les cuesta tomar decisiones cuando no saben muy bien "por qué" tomarlas, CUANDO NO TIENEN UN BUEN "POR QUÉ", cuando no tienen unas metas claras bien definidas que les motivan a actuar y no saben decidir que hacer... y dejan de actuar, dejan de hacer y lo peor entregan este gran poder a otro que deciden por ellos... lamentándose más tarde.
¿Te ha pasado alguna vez? ¿Conoces a alguien así?

Si no haces nada no ocurre nada, no llegas a ninguna parte, no consigues nada, no fracasas ni tampoco tienes éxito.

¿Miedo al fracaso? Tal vez ¿Falta de circunstancias o de decisión?

La libertad de decisión es, en último análisis, nuestra última libertad y nos pertenece.
La tuya te pertenece sólo a ti.
Gerge Bernard Show lo expresó con estas palabras:
"Las personas siempre están achacando su situación a las circunstancias.
Yo no creo en las circunstancias.
Las personas que salen adelante en este mundo son las que se levantan y buscan las circunstancias que desean; y si no las encuentran las crean."

Es cierto, ahora lo sabes , si es que no lo sabías: TU ERES LA SUMA DE TODAS LAS DECISIONES QUE HAS TOMADO HASTA HOY Y NATURALMENTE DE LAS QUE VAS A TOMAR MAÑANA PARA PODER SER, HACER Y TENER CUALQUIER COSA QUE TU DESEAS.

Es cierto que nada es Perfecto

Cuando enciendas tu vela podrás escoger ver dos cosas, porque cada vez que una Vela genera una Luz, también genera unas sombras. Si miras a las Sombras, a los defectos que todo hecho de la Naturaleza tiene por definición de existencia, entonces sólo verás oscuridad; si ves oscuridad significará que estarás ciego ¿Y quién puede ver en la oscuridad? ¿Y qué pasará si caminas por la oscuridad? Que tropezarás, y caerás... fracasando. O incluso que Jamás comenzarás a Caminar por el Camino de tu Vida, lo cual causará que habrás Fracasado Igualmente, y de la forma más cobarde que existe, rindiéndote antes de empezar ¿Eso es lo que quieres? ¿Verdad que no?

Como sabes, las circunstancias no son las que te controla, porque eres tú quien decides como reaccionar ante esas Circunstancias. Cuando enciendes una Vela de Esperanza, generas sombras, es cierto, pero también generas una Luz. Esa Luz es la que te Interesa, porque es la que te Ilumina por el Camino, la que te permite dar cada paso, primero el primero, después el segundo, a continuación el tercero. Sólo uno de cada vez, ni más, ni menos.

Y ese es el único y verdadero Secreto del Entusiasmo, el de saber mirar a lo que te interesa para Triunfar, a aquello que te permite Ver tu Camino y que te Ilumina para poder Continuar Trabajando dando cada vez un Pasito más. Un paso pequeño para ti, pero un paso de gigante para tu Vida. Sólo fijándote en la Luz puedes alcanzar el Éxito.

¿Acaso no es eso lo que Deseas? Entonces ¿Por qué no dejar hoy de fijarte en las sombras y pasar a mirar la Luz? Dado que ya sabes que sólo mirando a la Luz podrás Triunfar ¿Por qué habrías de fijarte en las Sombras? ¿Por qué Condenarte al Fracaso cuando lo que deseas es Triunfar? ¿Por qué no te Condenas al Éxito?, y consigues ser, todo aquello que eres capaz de ser.

Existen Talentos en tu Interior, que ni siquiera sospechas. Tienes muchas más Fuerzas dentro de las que conoces. Esas Fuerzas y esos Talentos Latentes en ti, son las que te ayudarán a Superar cada uno de los Desafíos del Camino. ¿Por qué frenarlos en tu interior? ¿Por qué no dejarlos Salir al Exterior?, y Permitir que te proporcionen todas esas Bendiciones y Glorias que deseas del Éxito.

¿Tú deseas Triunfar ?
Si es así, imagínate como sería esa vida por la que Deseas Luchar, aquello que deseas Alcanzar. Y ponte Ahora mismo a Empezar a dar tu Primer Paso hacia la gloria del Éxito. Quizás la vida no sea fácil, quizás sea necesario Decidir triunfar para alcanzar el éxito, pero lo que es seguro, es que Todo en esta vida se puede conseguir gracias al vehículo adecuado y a un Trabajo Inteligente y Eficaz para proporcionarte de una forma Honesta y Honrada todo aquello que deseas.

LA PRIMERA LECCIÓN

Era una hermosa mañana, en el cielo, a lo lejos, volaban altas las gaviotas retando al Sol. Kan estaba sentado sobre la fresca hierba junto con otros aprendices a Samurai. Era su primera clase y por "casualidad", su padre Kazo, el viejo Samurai, el general de generales había decidido dejar sus otras obligaciones en manos de sus hombres de confianza para dar el mismo la clase a los jóvenes Samuráis. Kan sabía que era por amor a su hijo. Pero el viejo Samurai nunca lo hubiera reconocido. Y allí estaba el viejo general, sentado en la hierba, con su larga cabellera blanca meciéndose al viento y su espada Katana de doble diamante dibujando estelas de luz en el aire cada vez que su dueño hacía el más leve movimiento.

- Hoy jóvenes aprendices - su voz omnipresente y penetrante acalló instantáneamente todas las jóvenes voces - os quiero prevenir de las trampas con las que podéis encontraros en vuestras vidas. Debéis siempre recordar que si os topáis con alguna de estas trampas será signo de que os habéis alejado del camino correcto y os habéis adentrado en el bosque. Pues es únicamente en el bosque de la vergüenza y el deshonor donde se encuentran instaladas las trampas. El camino del honor es el único medio para llegar al éxito. Puede ser que algunas veces parezca largo y pesado e incluso parezca que podemos atajar por el bosque para llegar antes, pero eso siempre son ilusiones. El único medio para alcanzar el éxito y lograr todos vuestros objetivos, es seguir el camino del honor, la amistad y el trabajo en equipo. Si lo hacéis así llegareis a la meta mucho antes de lo que crees. Después de decir esto, el viejo Samurai, guardó silencio un momento para que las jóvenes mentes de sus alumnos pudieran asimilar la sabiduría de sus palabras. Sólo cuando comprobó en la mirada de todos y cada uno de sus alumnos que lo habían comprendido continuó.

- No debéis caer en la tentación de querer crear un nuevo golpe "mágico" que os solucione la vida. El camino es único para todos y no podemos crear otro. Lo único que necesitáis es seguirlo aprendiendo de vuestro mentor, aplicando y practicando sus enseñanzas... y más adelante enseñando lo que sabéis a vuestros propios alumnos. Todos los aprendices a Samurai asintieron, su sueño era aprender correctamente las enseñanzas de sus maestros para poder ponerlas en práctica. Después, algún día, querían poder enseñar también a sus propios alumnos como hoy les enseñaba a ellos el viejo general.

- No debéis caer en la tentación de dedicar poco tiempo a vuestros deberes pensando que sois mejores que los demás. Sólo el trabajo duro conlleva a los resultados y al éxito. Así mismo debéis aprender a pensar a lo grande desde hoy mismo. Cuando yo tenía vuestra edad, mi maestro me dijo "Si quieres darle dar a un águila, apunta al sol" yo no entendí sus palabras y le pregunté "¿Por qué maestro?" a lo que me contestó "Mas vale apuntar al Sol y dar sólo a un águila, que apuntar al águila y cazar una piedra" Desde entonces mi objetivo ha sido el ser el más grande de los Samuráis que nunca halla existido. El mismo que vosotros debéis fijaros. Muchos crees que soy el Samurai más poderoso y experimentado que existe, yo creo que sólo soy el más viejo - las risas de los alumnos resonaron en el tranquilo valle - Sin embargo - continuó Kazo muy serio - todos los días trabajo para mejorarme un poco, para llegar un poco más que el día anterior - su voz se fue reduciendo poco a poco a un ligero susurro - y gracias a eso he llegado hasta donde estoy... pero no se lo contéis a nadie, es un secreto... Los alumnos tenían los ojos muy abiertos, como si así pudieran escuchar mejor a su maestro.

- ¡Ese es el verdadero secreto! - Su voz se elevó y su expresión resaltaba la pasión de sus palabras - Un Samurai debe estar siempre en forma, para ello ha de entrenar y practicar todos los días - La expresión del viejo Samurai se tornó dura y sus ojos se redujeron a dos estrechas líneas - La falta de entrenamiento destruye al Samurai. Sin embargo... Teniendo en mente los más grandes objetivos y dando todos los días un paso más... Se recorre el camino de la única forma posible...

- Paso a Paso - Contestó Kan sin poder evitarlo.

Una sonrisa cruzó la cara de Kazo, parecía que todos los Jóvenes aprendices habían comprendido que sólo trabajando todos los días se podía alcanzar el triunfo.

- Sí Señor Kazo, - Alzó la voz un joven aprendiz medio escondido entre los demás - yo todos los días les digo a mis hermanos que hagan como yo, que practiquen cuando yo. Algún día los convenceré de que se hagan un Samurai como yo. -¡ESE! - El padre de Kan subió repentinamente su tono - ¡ESE! Es un grave error - El Samurai advirtió que la cara del joven aprendiz se había teñido de vergüenza, por lo que moderó el volumen de su voz y reafirmó su postura - Nunca debes convertirte en el tema de conversación. Si afirmas continuamente que tu camino es el único correcto caerás en un grave error, existen muchos otros caminos correctos. Y aunque tú, como yo, creas que este es el mejor de los caminos... nunca has de intentar romper las creencias de los demás. - mientras decía estas palabras se irguió en toda su estatura - El hombre ha de ser libre para vivir su propia vida y escoger el camino que desee, pues aunque se equivoque, es su libre albedrío lo que está en juego. Si no cumples esta regla sólo te crearás enemigos. Y tus enemigos siempre intentarán romper tus creencias y matar tus sueños acabando así con tu futuro. - entonces desenvainando su espada para resaltar sus palabras concluyó - Si te encuentras con un enemigo que quiera romper tus creencias... - entonces envainó su espada - lo más sabio es retirarte de la lucha hasta que estés totalmente preparado. Un largo puñal voló en un destello de su mano hasta el joven aprendiz, enterrándose hasta la empuñadura, justo a su lado en la tierra.

- Lo que debes hacer es esforzarte en aprender para convertirte en un verdadero Samurai - dijo acercándose - Búscate un mentor, normalmente será aquel que te ha introducido en el arte Samurai. - al mismo tiempo arrancaba el largo y fino puñal del suelo, una preciosa pieza de plata con la empuñadura de oro - y si este es inexperto contacta con su maestro, y con el maestro de su maestro si es necesario - y tendiéndole el puñal añadió - Recuerda que siempre habrá alguien en el equipo dispuesto a enseñarte. Nunca estarás solo... siempre tendrás a alguien luchando a tu lado. Una gran sonrisa cruzaba la cara del joven aprendiz, la sabiduría de las palabras del general y la belleza del puñal, que le había regalado, harían que nunca olvidara esta mágica tarde.

- Ahora bien - puntualizó el general una vez regresó a su sitio - nunca debéis abusar de vuestro mentor. Él es el hilo vital que os une con el arte Samurai, quizás os sintáis tentados de pedirle que luche por vosotros, pues esta es la salida más fácil. No pretendáis que otros luchen vuestras batallas o... nunca aprenderéis ni llegareis a nada. ¡Luchad vosotros vuestras batallas! ¡Ganaos un renombre! ¡Que vuestra fama os preceda! ... Y llegareis a lo más alto! Sonó una explosión y una cortina de humo se ciñó sobre el Samurai. Cuando los ojos de los jóvenes aprendices por fin pudieron ver a través de la espesa cortina de humo... el General de generales ya no estaba con ellos. Sin embargo, al menos una parte de su sabiduría permanecería para siempre en sus corazones...

El anillo

-Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar?
¿Qué puedo hacer para que me valoren más?


El maestro sin mirarlo, le dijo:
-Cuánto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mi propio problema. Quizás después...- y haciendo una pausa agregó- si quisieras ayudarme tú a mi, yo podría resolver este problema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar.


-E...encantado, maestro - titubeó el joven, pero sintió que otra vez era desvalorizado, y sus necesidades postergadas.


-Bien, asintió el maestro. Se quitó un anillo que llevaba en el dedo pequeño y dándoselo al muchacho, agregó- toma el caballo que está allí afuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo porque tengo que pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Ve y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas.


El joven tomó el anillo y partió.
Apenas llegó empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes. Estos lo miraban con algún interés, hasta que el joven decía lo que pretendía por el anillo.

Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le daban vuelta la cara y sólo un viejito fue tan amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo. En afán de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y un cacharro de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro y rechazó la oferta.

Después de ofrecer su joya a toda persona que se cruzaba en el mercado- más de cien personas - y abatido por su fracaso, montó su caballo y regresó.

Cuánto hubiera deseado el joven tener él mismo esa moneda de oro. Podría entonces habérsela entregado él mismo al maestro para liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo y ayuda.

Entró en la habitación.
-Maestro- dijo- lo siento, no se puede conseguir lo que me pediste. Quizás pudiera conseguir dos o tres monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo.


-Qué importante lo que dijiste, joven amigo- contestó sonriente el maestro-. Debemos saber primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete al joyero. Quién mejor que él para saberlo? Dile que quisieras vender el anillo y pregúntale cuánto te da por él. Pero no importa lo que ofrezca, no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo.


El joven volvió a cabalgar.


El joyero examinó el anillo a la luz del candil con su lupa, lo pesó y luego le dijo:
-Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender YA, no puedo darle más que 58 monedas de oro por su anillo.


-58 MONEDAS!!!!!!!!!!!!!!!!! Exclamó el joven.


Sí, replicó el joyero - yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero no sé...si la venta es urgente...

El joven corrió emocionado a la casa del maestro a contarle lo sucedido.


-Siéntate- dijo el maestro después de escucharlo- Tú eres como este anillo: una joya, valiosa y única. Y como tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto. Qué haces por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?
Y diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo pequeño.


Todos somos como esta joya, valiosos y únicos, y andamos por los mercados de la vida pretendiendo que gente inexperta nos valore.
Dedicado especialmente para ti, que te esfuerzas día a día por pulir la joya que eres y descubrir tu verdadero valor...

La constancia

La Constancia es una de las mayores Virtudes que puede poseer toda persona.

Sin embargo, la triste realidad consiste en la costumbre de muchas personas de abandonar justo "a un metro del Oro".

El problema que achaca a la gran mayoría de los seres humanos es su costumbre a abandonar por meras Frustraciones Temporales, pues las personas suelen abandonar justo un paso antes de conseguir el éxito.

Un Gran Sabio dijo en cierta ocasión: "La vida es una bromista maliciosa, cuando más ilusionado estás, tiende a ponerte la zancadilla y arrojarte al barro del camino para reírse de ti. Sin embargo, si te levantas y continuas caminando, a la vida le entra un gran sentido de culpabilidad y te entrega en bandeja de plata todo aquello que deseas."

Por esta razón aquellos que siguen trabajando pase lo que pase siempre consiguen lo que desean. En los "buenos tiempos" cuando todo va bien, es muy fácil tener una sonrisa en la cara y seguir trabajando con ilusión y esperanza. Sin embargo, al verdadero profesional se le mide por su capacidad de seguir trabajando con una sonrisa, ilusión y esperanza, aún bajo las peores situaciones. Esté seguro que las personas así siempre alcanzan el éxito.

Napoleón Hill, en su ya clásico libro "Piense y hágase rico", señala: "Una de las causas más comunes del fracaso es el hábito de abandonar cuando uno se ve presa de una frustración temporal [...] Usted puede estar seguro de que el antes de que el éxito aparezca en su vida, es seguro que se encontrará con muchas frustraciones temporales y algún fracaso [...] Mi estudio realizado sobre más de quinientos de los hombres más prósperos de Estados Unidos ha demostrado que sus mayores éxitos surgieron un paso más allá del punto en que la frustración se había apoderado de ellos. [...] El fracaso asola a aquellos que se resignan a él con indiferencia. [...] El éxito lo consiguen aquellos que siguen trabajando aún cuando la frustración se ha apoderado de ellos y saben magnetizar sus pensamientos con intenso deseo de riqueza"

Medite largamente sobre el anterior pensamiento de Napoleón Hill. Porque el señor Hill ha sido el "padre", ideológicamente hablando, de más del 90% de los verdaderos triunfadores desde 1930. Napoleón Hill fue un hombre único que dedico su vida a realizar un estudio científico en busca de los "componentes del éxito", bajo un encargo realizado por Andrew Carnegie (el que fuera hombre más rico del mundo de su tiempo) llevo a cabo un estudio durante más de 20 años, durante los cuales se entrevisto, estudio y convivió con los más de 500 hombres de más éxito de su época. Henry Ford, Theodore Rossevelt, Alexander Grahan Bell, Tomas A. Edison, John D. Rockfeller y otros más de 500 nombres de esa categoría fueron a los que investigo conviviendo personalmente con ellos, todo para poder establecer de una forma clara y perfecta las bases del éxito. Cuestión que consiguió con el mayor de los éxitos. Las Bases que Napoleón Hill descubrió, han hecho millonarios (tanto en el terreno económico como personal) a millones de personas desde la creación de su obra Maestra "Piense y Hágase Rico"
(THINK AND GROW RICH).

Hoy en día, el 80% de los millonarios de Estados Unidos han salido de la más humilde de las pobrezas, si Usted se molesta en preguntarles como lo han conseguido, o mejor dicho, gracias a qué lo han conseguido, se sorprendería que en la mayoría de las respuestas encontraría a Napoleón Hill y su libro "Piense y Hágase Rico"

Memorice la primera Regla de Oro del éxito:
"CONTINUAR SIEMPRE"

Por difícil que sea la situación por la que esté pasando no me rendiré jamás, sino que continuaré siempre trabajando. Porque se que el éxito siempre está un paso más adelante de él momento en que todo mi ser me dice que abandone. Aún entonces seguiré trabajando, porque la Constancia es la llave del éxito.

Plantaré en mi espíritu la semilla de la Perseverancia, y siempre continuaré adelante. Haré de esto una costumbre que será parte de mi, y siempre que esté realmente agotado, deseando abandonar, sacaré fuerzas de mi Constancia y continuaré trabajando.

Siempre seguiré adelante.

Porque YO SOY CONSTANTE

Para ser Perseverante, actuaré con Constancia

Ahora mismo, por lo más sagrado, por todo aquello que más amo, PROMETO Solemnemente que a partir de hoy, y durante el resto de mi vida, SIEMPRE SEGUIRÉ ADELANTE.
Cada vez que me quiera rendir, recordaré está promesa que hago por mi Honor, y continuaré luchando con energías redobladas. A partir de hoy, y durante el resto de mi vida, seré CONSTANTE"

Lea la Primera Regla de Oro del Profesional al menos una vez al día, renueve diariamente su promesa de ser Constante y se asegúrese de cumplirla. Cumplir esta promesa que hoy se hace a Usted mismo hará de Usted una persona mejor, más sólida, más Constante y le asegurará el éxito.

"Yo he errado más de 9000 tiros en mi carrera. Yo he perdido casi 300 juegos. En 26 ocasiones tuve en mis manos el tiro que definía el partido...y lo perdí. He fallado una y otra y otra vez a lo largo de mi vida y esa es la clave por la que tuve éxito..."

- Michael Jordán

¿Cómo se siente este año ?

¿La crisis brasilera lo afectará?, ¿Su trabajo tiene problemas ?, ¿sus ideas tardan en cristalizar ?

Siga adelante. No desfallezca.

El más grande jugador de todos los tiempos ha fallado MILES DE VECES (y varias cuando tenía que definir el partido).
El secreto NO ES el éxito continuo (eso NO EXISTE), sino la PERSEVERANCIA y la UNIDAD DE PROPOSITO.

Sea cada vez mejor, intente de nuevo, no se auto-lastime

La Pulga

¿Sabes como se amaestra una Pulga?

Se la coloca en un recipiente transparente, como un frasco de conservas, o un vaso, y se tapa la parte superior con un cristal.

La pulga salta con todas sus fuerzas intentando escapar, pero poco a poco va viendo que sus esfuerzos son inútiles y que con cada salto se hace daño. Así que deja de saltar alto y comienza a dar saltos cada vez más pequeños.

Al cabo de una semana de amaestramiento, su mayor salto será de sólo 5 centímetros, y ya nunca saltará más alto. No importa que retires el cristal, o incluso que la saques de su frasco, porque ese insecto que es la pulga, capaz de saltar normalmente hasta 1,68 metros, saltará sólo 5 centímetros.

La vida es dura para muchos, mientras que algunos pueden correr libres desde jóvenes, a otros la vida les encierra en un frasco de desgracias y les tapa con un techo de fracasos. Muchas vidas se ven limitadas por la situación socioeconómica de su país, y eso les limita a lo que pueden alcanzar en la vida.

¿Cómo está la economía en tu país? ¿Hay bonanza o más bien crisis?
Son muchos los que viven mal por culpa de la crisis económica del país....
y que les pasa como a las pulgas amaestradas, que cuando les sacan de su frasco, ya no se atreven a saltar más alto.

Una pulga amaestrada, sigue pudiendo saltar 168 centímetros, posee la capacidad para hacerlo, pero no se atreve porque ha aprendido que intentarlo es igual a fracasar, a hacerse daño... porque ha estado mucho tiempo metida en un frasco de cristal.

De la misma manera todos tenemos la capacidad para triunfar. Pero a algunos los han mentido en un "frasco de cristal" que les impedía triunfar, que les frenaba y hacía que fracasasen cada vez que lo intentaban, haciéndose daño. Llámalo País, crisis, situación personal, llámalo como quieras. Los casos son muchos y seguramente tú conoces alguno.

Sin embargo, nosotros no somos pulgas, somos Seres Humanos, Personas, y tenemos el Derecho del Libre Albedrío, nosotros sabemos mirar alrededor nuestro con Lógica y saber cuando nos han retirado el Frasco, cuando podemos dejar de saltar pequeño y podemos tomar fuerzas para saltar muy alto, a plena potencia.

Sabes como se amaestra un Elefante?
Cuando es joven y débil, se le ata una pata con una fuerte cuerda a un gran árbol. Como el árbol es más fuerte que el pequeño elefante, este tira y tira intentando liberarse, pero como es pequeño, no puede, y se acaba agotando, se frustra, y aprende a no tirar porque le es totalmente inútil.
Después, cuando es mayor, vasta con atar la pata trasera del Elefante a un simple silla, y el Elefante se quedará quieto, sin moverse, porque ha aprendido que cualquier esfuerzo es inútil.
¿Acaso no es capaz de mover una silla un Elefante?
¡Claro que si! ¡Y mucho, MUCHO MÁS!
Sin embargo se rinde antes de intentarlo porque ha "aprendido" que la vida es dura y que cuando te atan la pata trasera, de nada sirve intentarlo porque no se consigue.
Y sin embargo el Elefante posee la CAPACIDAD para mover la silla y ser libre para ir a donde quiera... pero prefiere rendirse antes de intentarlo y se queda atado como un esclavo, a una simple silla.

¿A qué te suena eso?

A muchas personas sus Padres, sus amigos, o la misma sociedad, le ata a la Miseria cuando son jóvenes. Le convencen de que "la vida es dura", de que él no puede alcanzar la riqueza, así que cuando es joven quizás lo intente, pero se encuentra atado a algo superior a sus capacidades, por lo que por mucho que lo intenta, nunca consigue nada.

Sin embargo más tarde se hace adulto, posee las plenas capacidades de una persona adulta, y con ello la CAPACIDAD para alcanzar el éxito que todos llevamos dentro, de igual forma que todo Elefante, por débil que sea, siempre podrá mover una silla.
De igual manera muchos son los que están atados con una cuerda a una silla, a un simple PREJUICIO, el de que "la vida es dura" y de que ellos nunca conseguirán triunfar.

Igual que si el Elefante intentase moverse, se vería Libre ¡Simplemente con Moverse!. Si tú te pones en acción, triunfarás ¡Simplemente haciéndolo!. Porque tienes la CAPACIDAD para conseguirlo.

El Inicio

Hoy era un día feliz para Kan, hoy cumplía 12 años y su padre había prometido concederle el mayor de los tesoros. Una espada de Samurai.

Naturalmente no sería una espada de doble diamante como la de su padre, sería una sencilla espada katana. Lo demás habría de ganárselo por si mismo. Era un inmenso honor el que le hacía su padre. A partir de ahora dejaba de ser un niño para convertirse en todo un aprendiz de Samurai. Un brillante futuro se presentaba por delante si estaba dispuesto a aprender y a trabajar. Y Kan lo estaba desde lo más profundo de su corazón.

Su padre Kazo estaba frente a él, solemne e imponente como era natural en su persona. El anciano Samurai aparentaba mucha menos edad de la que realmente tenía, sólo su larga cabellera blanca y unos ojos llenos de sabiduría revelaban su verdadera edad. Su armadura de General Samurai reflejaba los dorados rayos del sol como si fuera de oro mientras que los dobles diamantes degastados en la empuñadura de su propia espada katana, formaban un doble arco iris enlazado en su base. Kazo había luchado mil batallas y formado a cientos de Samurais, y por fin hoy iba a instruir a su propio hijo. Un acontecimiento que llevaba esperando desde hacía doce años. En sus manos sostenía la futura katana de su hijo, un arma poderosa que debía usarse con sabiduría. Kan debía entender que lo más importante de un Samurai no era su arma, sino su sabiduría y su honor.

La cara de Kan resplandeciente de honor y gozo al recibir su espada, llenó el corazón de su padre de un orgullo como nunca antes había sentido. Ahora ya era oficial, el joven aprendiz había superado todas las sutiles trampas que se le habían tendido y por sus propios méritos se había convertido en uno más del clan.

Esa misma noche, después de las celebraciones y las risas, padre e hijo se sentaron juntos alrededor de la hoguera. La noche era cálida y en el cielo lucían las estrellas como luciérnagas en un estanque, la Luna llena brillaba con fuerza, como si quisiera arropar al joven Samurai con sus rayos de luz.

- Hijo mío - La voz de Kazo era grave, relajante y penetrante como las caricias de una madre - Hoy has dado un paso muy importante en tu vida. Has dejado de ser una persona normal, has dejado el bosque para introducirte en el camino de la vida por el sendero del Samurai. Has superado la trampa invisible que tienden los fantasmas del miedo y del fracaso. Nunca luches contra los fantasmas del miedo, ellos harán que todos los problemas parezcan agolparse para vencerte y doblegarte, cuando estos fantasmas te ataquen, no te defiendas, sigue adelante enfrentándote a los problemas uno a uno. Ese es el único secreto del éxito hijo mío.

- Sí padre, estas semanas las dudas recorrían mi mente - Kan miraba a la Luna en busca de fuerzas para expresar lo que había sentido - no sabía si sería capaz de llegar al final, tenía miedo de entrar en la senda del Samurai por miedo al fracaso, por miedo a decepcionarte, por miedo a que se rieran de mí los demás mientras no domine todas las técnicas como lo hace un Samurai de verdad. Era un dolor intenso - dijo mientras su mano se posaba en su estómago - como si me clavaran afiladas agujas en el estómago. Pero me di cuenta que si no empezaba, habría fracasado aún antes de intentarlo. - Sus ojos se clavaron en los de su padre - No sé si llegaré algún día a ser un Samurai tan bueno y poderoso como tú padre, pero ten por seguro que lo intentaré hasta con el último vestigio de mi alma, nunca me rendiré al camino. Siempre seguiré adelante.

Kazo no podría estar más orgulloso. Su hijo poseía una fuerza que le conduciría allí donde él quisiera. Porque nadie mejor que el viejo Samurai sabía que el mayor secreto para conseguir en la vida lo que se desea es el no rendirse jamás. A su tierna edad ya conocía ese secreto, sin duda llegaría muy lejos, mucho más lejos que su padre el General de Generales.

- Hijo, ahora eres parte de los Samurais y por lo tanto has de regirte como tal - El viejo Samurai cogió un grueso leño y se lo pasó a su hijo. - Parte este leño hijo mío, sé que puedes hacerlo.

- Pero padre, este leño es muy grueso, - dijo el joven abatido - y yo sólo tengo doce años, aún no soy un hombre maduro. No tengo la fuerza suficiente.

- Claro que tienes la fuerza hijo, pero tu fuerza no está en tus músculos - sentenció a la vez que rodeaba con su grande y cálida mano el estrecho brazo de su hijo - sino en tu cabeza, es en tu inteligencia y en tu fuerza de voluntad donde posees la energía suficiente para realizar todo aquello que desees. Si piensas que no eres capaz de hacerlo... seguramente nunca serás capaz. Sin embargo, si estás convencido de que es posible, y desde el fondo de tu corazón brilla la verde llama de la esperanza y la fe en ti mismo. Podrás hacer lo que desees, sólo habrás de buscar el medio.

- Pero padre... - Kan quería creer a su padre, era un Samurai y los Samurais nunca mienten. Entonces debía existir una forma... pero cuál - ¡Ya sé! Ahora yo también soy un Samurai, ¡puedo hacer lo imposible!

Y desenfundando por primera vez su espada katana lanzó con todas sus fuerzas un terrible golpe contra el tronco... consiguiendo que la katana se incrustara fuertemente dentro del tronco. Kan intentó sacarla de un tirón, pero sus esfuerzos eran inútiles. Estaba demasiado fuertemente enganchada. Se estaba poniendo muy nervioso, y si no fuera porque la cálida mano de su padre le calmó, como tantas veces había hecho de pequeño, se habría echado a llorar.

- Tu intento ha sido digno de elogio Kan, pero has de aprender antes de hacer. - El viejo Samurai tomó entre sus manos la espada de su hijo y con un giro rápido de muñeca extrajo la espada del tronco. - Has de fijarte pequeños objetivos, fáciles de cumplir con tus capacidades, para conseguir lo que deseas. - Dicho esto devolvió la espada a su hijo. - Primero intenta crear una zanja en el tronco, no de un golpe directo, sino de dos curvos que te ayuden a debilitar la rama.

Kan lanzó un tajo curvo y cortante que hizo saltar unas astillas del tronco, a continuación lanzó otro en dirección opuesta que hizo que casi la mitad del tronco se dispersara por el suelo. Animado repitió la operación y unos instantes después el grueso tronco reposaba en el suelo, partido en dos pedazos y un montón de astillas.

- Tienes razón padre! El tronco entero era demasiado para mí, pero poco a poco he logrado debilitarlo y al final yo he vencido. Si hubiera pensado que no podía, nunca lo hubiera intentado. Pero decidí que era capaz, que debía de existir una manera de cortarlo, y la encontré!

- Siempre existe una manera - La voz del viejo Samurai penetró en los oídos de su hijo grabando estas palabras a fuego - siempre existe una manera de lograr lo que deseamos.

- Y para ello debemos hacer lo que sea padre - Preguntó inocentemente Kan.

Kazo se alarmó, no quería que su hijo le interpretara mal, siempre había que regirse por el honor y la generosidad, pero una vez que vio la inocente mirada de su hijo, la calma se apoderó otra vez de su corazón.

- Hijo, puedes conseguir todo lo que desees en la vida sólo con que ayudes a otras personas a conseguir lo que ellas desean.

- No entiendo padre.

- Tú sabes que el granjero siempre recoge más de lo que siembra ¿No es así? - Kazo sabía que su hijo había ayudado a sembrar a sus vecinos y se había quedado maravillado al ver como crecían las plantas día a día y como de un puñado de semillas surgían, con el tiempo, cientos de sabrosos frutos - Pues igual que el granjero siempre recoge más que lo que siembra, tu debes saber que no estás sólo y has de ayudar todo lo que puedas a tu equipo, si lo haces así después recogerás la cosecha más fructífera que nunca hayas soñado.

Kan quedó pensativo, todavía era muy joven para entender todas las palabras de su padre, pero él sabía que su padre siempre había sido generoso y gracias a ello había llegado a ser un general de generales, por eso decidió firmemente que él haría lo mismo.

- Padre, tengo una duda que me atormenta - Se sinceró Kan - antes no te la quise decir porque hoy es un día de dicha. Pero no concuerda con lo que me acabas de decir.

- ¿Si hijo?

- Ayer conté a mis amigos del pueblo que me iba a convertir en Samurai, que aprendería los secretos de nuestro arte y que me convertiría en el tipo de guerrero más poderoso que existe - los ojos de Kan se clavaron en el crujiente fuego - y los otros niños se rieron de mí, me dijeron que era un blandengue, que todo eran mentiras y que tuviera cuidado porque lo más seguro es que me dieran una paliza los verdaderos Samurais por mentiroso, y que luego me echarían a la hoguera. ¿He de ser generoso también con esos niños padre?

- Hijo... - Una sonrisa de comprensión surcaba los labios del viejo Samurai, a él le había pasado lo mismo en su juventud y sabía que las mismas personas que hoy criticaban y ridiculizaban a su hijo, mañana serían sus más fervientes admiradores por su valentía y coraje - Hay una forma muy fácil de evitar las críticas...

-¿Cuál es padre? - Preguntó entusiasmado Kan

- ... simplemente no seas nada y no hagas nada, consigue un trabajo de barrendero y mata tu ambición. Es un remedio que nunca falla.

- ¡Pero Padre! Eso no es lo que yo quiero, yo quiero ser fuerte y poderoso como tú, tengo aspiraciones y sueños que quiero cumplir en la vida. Y sólo tengo esta vida para hacer esos sueños realidad ¿Cómo me pides que haga eso?

- Entonces Kan, ten mucho cuidado con los ladrones de sueños - dijo Kazo misterioso

- ¿Los ladrones de sueños? - El niño Samurai miró temeroso a su alrededor - ¿Qué son? ¿Demonios de la noche? ¿Duendes malignos? ¿Seres tenebrosos?

- No hijo, son tus amigos y las personas cercanas a ti - Los ojos de su hijo lo miraban con una expresión triste, como si le acabara de caer el mundo encima - No te preocupes, sólo son amigos tuyos, mal informados que quieren protegerte, quieren todo el bien para ti y que no sufras, por eso intentarán detenerte en todos los proyectos que hagas, para evitar que fracases y te hagas daño.

- Pero entonces son como los fantasmas del miedo y del fracaso, quieren mi bien y sin embargo me infringen el mayor daño que puede existir: robarme mis sueños, mis ambiciones y por tanto las más poderosas armas que tengo para alcanzar lo que yo quiero. Si nunca lo intento... nunca lo conseguiré. Es cierto que si lo intento puedo fracasar, sin embargo también puedo tener éxito y conseguir lo que yo quiero!

- Eso es hijo y además, sin quererlo, acabas de descubrir tus tres armas más poderosas.

- ¡Cuáles! dímelo - su ilusión ante la perspectiva de tener más armas era enorme.

- La primera el Entusiasmo, si crees en lo que haces y de verdad te gusta podrás conseguirlo todo y debes creerlo con todos los vestigios de tu ser.

Kan asintió con la cabeza temeroso de interrumpir a su padre.

- La segunda ¡El Empuje! Has de aprender y trabajar, aprender y trabajar y después... enseñar, aprender y trabajar. Sólo con el trabajo conseguirás tus objetivos. Si pretendes aprovecharte de la gente sólo encontrarás el fracaso, sin embargo, si trabajas con honor, en equipo y siempre intentas superarte... no habrá nada que pueda pararte.

Kan posó la mano en su corazón y se prometió a si mismo, en absoluto silencio que siempre trabajaría con honor y que nadie le pararía.

- Y tercera la Constancia - los ojos de Kan preguntaban a su padre que era la constancia, acaso no era lo mismo que el empuje - La Constancia hijo mío, es la capacidad de aguantar en los tiempos duros y seguir trabajando para que vengan los tiempos buenos, la constancia es el Arte de Continuar Siempre! Tú ahora acabas de empezar y mañana empezarás a practicar con los Samurais. Al principio, después de cada entrenamiento, te dolerán los músculos y estarás cansado, tendrás ganas de abandonarlo todo porque pensarás que esto es demasiado duro para ti. Pero si eres Constante y continúas aprendiendo y practicando, poco a poco tu cuerpo se irá adaptando y desarrollando, así como tu mente. Y verás como cada vez las cosas te resultarán más fáciles y obtendrás más resultados y más fácilmente. Los comienzos son siempre duros hijo, y sólo si eres Constante tendrás el éxito asegurado.

Kazo vio como su joven hijo asentía medio dormido. Ya era tarde y hoy había aprendido más que en toda su vida. EL viejo Samurai cogió a su joven hijo y ahora aprendiz de su arte en sus brazos levantándolo, a pesar de su avanzada edad, como si de una pluma se tratara. Su hijo le susurró algo al oído como "gracias papa!" antes de quedarse dormido. El general de generales se preguntó si realmente su hijo seguiría al pie de la letra todos los consejos que hoy había aprendido. Sabía que si así lo hacía llegaría aun más alto de lo que él, general de generales, había logrado.

Eres el resultado de ti mismo

Nunca culpes a nadie, nunca te quejes de nada ni de nadie, porque tú, fundamentalmente tú, has hecho tu vida.

Acepta la responsabilidad de edificarte a ti y, el valor de acusarte en el fracaso para volver a empezar corrigiéndote. El triunfo del verdadero Emprendedor surge de las cenizas del error.

Nunca te quejes de tu ambiente ni de los que te rodean. Hay quienes en tu mismo ambiente supieron vencer. Las circunstancias son buenas o malas según la voluntad y la fortaleza de tu corazón.

Aprende a convertir toda la situación difícil en un arma para triunfar. No te quejes por tu pobreza, o por tu salud o por tu suerte. Enfréntalas con valor y, acepta que, de una u otra manera, son el resultado de tus actos la prueba que has de ganar.

No te quejes por tu falta de dinero, porque abunda en muchísimas partes. No te amargues con tus propios fracasos ni se los cargues a otros. Acéptate ahora o siempre seguirás justificándote. Recuérdate que cualquier momento es bueno para comenzar y que ninguno es tan terrible para claudicar. Empieza ahora mismo.

Deja ya de engañarte. Eres la causa de ti, de tu tristeza, de tu necesidad, de tu dolor, de tu fracaso. La causa de tu presente es tu pasado, como la causa de tu futuro es tu presente.

Aprende de los fuertes, de los activos, de los audaces, imita a los valientes, a los enérgicos, a los vencedores, a quienes no aceptan situaciones difíciles, a quienes vencieron a pesar de todo. Piensa menos en tus problemas y más en tu trabajo, y tus problemas sin alimento morirán.

Aprende a nacer nuevamente desde el dolor y a ser más grande que el más grande de los obstáculos. Dentro de ti hay un ser que todo puede hacerlo. Mírate en el espejo. Comienza a sincerarte contigo mismo. Reconócete por tu valor y por tu voluntad y no por tu debilidad para justificarte.

Conociéndote a ti serás libre y fuerte y dejaras de ser un títere de las circunstancias. Porque tú eres tu destino. Y nadie puede sustituirte en la construcción de tu destino.

Levántate, mira la mañana llena de luz y fuerza, respira la luz del amanecer, tú eres parte de la fuerza de la vida, despiértate, camina, muévete, lucha decididamente y triunfaras en la vida!!!

GOLETAS SAMURAI

Kan escrutó entre los árboles. Su padre Kazo estaba a menos de dos pasos. Un solo salto y estaría encima de él. Aunque Kan no era más que un chiquillo, la sorpresa sería una gran ventaja. Era la hora de la siesta y su padre, el viejo Samurai, dormía plácidamente confiado. Su abdomen subía y bajaba lentamente. Esta vez ganaría el joven aprendiz de Samurai. En ese momento una mano se posó en el hombro de Kan. Era la señal de que había perdido la partida. Pero... ¡No podía ser! ¡Su padre dormía! ¿Qué era lo que pasaba? El inexperto Samurai miró a su espalda y vio a Aki, uno de los Siete Samuráis de su padre.

- Eso no vale - replicó Kan con su orgullo herido - es contra mi padre contra quien juego, tú no tienes nada que ver. - había estado tan cerca de ganar... y sin embargo su padre había vuelto a ganarle. ¡Y esta vez estando dormido! Un estallido de cólera se apoderó de su joven cuerpo de doce años y corrió adentrándose en el bosque mientras su espada katana replicaba contra su armadura.

- Ah! estás aquí hijo mío - susurró Kazo al oído de su hijo - Mi fiel Aki me ha contado lo ocurrido. Kan sentía la suave y cálida mano de su padre en el hombro mientras la grave y penetrante voz de su padre calaba en sus pensamientos.

- Sí padre, siento haber huido, pero perdí! y eso me indignó!

- Querido Kan, otras veces has perdido y nunca antes te habías alterado de esta manera. ¿Por qué este enfado tan impropio de ti? - Las palabras de Kazo eran tranquilizadoras mientras se sentaba en una frágil rama al lado de su hijo.

- La cuestión Padre es que estabas dormido, y aun así me ganaste. Al principio no quise reconocerlo. Pero la verdad es que da lo mismo que fuera tu mano o la de Aki la que me tocara. A efectos perdí igual. Y eso me corroe. - Los ojos de la joven promesa Samurai irradiaban un pesar que caló en el corazón de su padre.

- Hijo mío. ¿Y qué has aprendido de este percance?

Los ojos de Kan se clavaron interrogantes en su padre. ¿Aprender? Había algo que aprender... sí había algo, pero todavía le resultaba muy lejano, podía sentirlo pero no sabía exactamente lo que era.

- Ah! Mi querido Kan, te queda tanto por aprender... y prometes tanto - Los ojos del viejo Samurai reflejaban un orgullo imposible de esconder, había visto que el pequeño Samurai empezaba a ver la luz y decidió ayudarlo - Te contaré una historia que te sacará de dudas:

"""Existieron una vez, en unas tierras muy lejanas al, Oeste, más allá de las fronteras de Nuestro Imperio, dos pescadores de Ostras llamados Stauros y Giorgos. Stauros tenía mucho éxito, pero Giorgos no podía casi mantener a su familia. Un día Stauros se ofreció a bucear con Giorgos para ayudarle.

Fueron los dos juntos a la playa y Giorgos buceó hasta el fondo de un mar de aguas cristalinas y suaves. En el fondo encontró una gran ostra grande y fuerte, con unos brillos llamativos y pensó "esta ostra me hará rico!", así que cogió con su cuchillo esa única ostra y se la llevó a la superficie con mucha calma y cuidado. Apenas pudo llegar a la playa y sentarse sobre su blanca y fina arena cuando sacó su cuchillo y empezó a abrir la ostra para recoger su perla.

Stauros, extrañado de que su amigo saliera tan pronto del agua salió también del agua y mirándolo extrañado le preguntó "¿Por qué has salido tan pronto?" y al ver la ostra en las manos de Giorgos le dijo "¡Has desperdiciado toda esa energía para coger sólo una ostra!" "Sé lo que hago" le contestó Giorgos "tengo un presentimiento con esta ostra. Tiene algo especial"

Stauros observó en silencio mientras Giorgos abría la ostra ¡Dios mío!, no había perla en la ostra! Giorgos cerró la ostra con cuidado y comenzó a acunarla entre sus cálidas manos...

"¿Qué haces ahora?" preguntó Stauros

"Creo en la ostra" respondió obstinadamente Giorgos "Si la cuido y la mantengo caliente, quizás acabe haciendo una perla para mí, por gratitud"

Negando con la cabeza ante la obstinada actitud de Giorgos, Stauros se marchó a sumergirse en las cálidas aguas del mar. Se estaba haciendo tarde y necesitaba trabajar. Así mientras Giorgos cuidaba su ostra especial meciéndola entre sus brazos, Stauros buceó solo y metió 100 ostras en su cubo, después subió a la playa y fue abriéndolas una a una. Cada ostra que no tenía perla la devolvía al agua.

A la caída del Sol Giorgos continuaba meciendo su ostra vacía. "¿Ha habido suerte?" preguntó Giorgos "Sí" contestó flamante Stauros "He tenido que devolver al mar a noventa y tres ostras. Sin embargo siete tenían una perla dentro. Esta noche llevaré a mi mujer a la taberna para celebrarlo!" "Stauros. ¡Siempre tienes suerte!" Suspiró resignado Giorgos acunando entre sus brazos su ostra vacía."""

Cuando cesó la suave voz del viejo Samurai, en la imaginación de Kan todavía vivían los dos pescadores de ostras. Kazo guardó silencio esperando que la sabiduría impresa en la vieja historia de los pescadores de ostras se asentara en el cerebro de su joven hijo.

- Padre, creo que entiendo la historia - dijo por fin Kan - pero no acabo de ver que relación tiene con que me ganaras.

- Expresa tus pensamientos en voz alta hijo, así podré ayudarte.

- El fallo de Giorgos era confiar su fortuna a una sola ostra, en vez de buscar entre muchas como hacía su compañero. Stauros recogía muchas ostras, y sólo se quedaba con las que tenían perlas. Del resto se deshacía. Por eso era mas afortunado que Giorgos ¿No es así padre?

- No hijo - corrigió el viejo Samurai - Stauros no era más afortunado que Giorgos, sólo conocía su oficio mejor. Igual que yo conozco mejor el nuestro que tú. La sabiduría de Stauros estaba en recoger muchas ostras y en acoger sólo a aquellas que tenían una perla dentro. También era sabio al devolverlas al mar, pues esas mismas ostras más adelante, quizás al año siguiente tuvieran dentro una ostra que recoger. ¿La entiendes ahora?

- Sí, pero sigo sin ver la relación con nuestro juego padre.

- Querido Kan, se te ha pasado un detalle. ¿Cuántas ostras con perla encontraba Stauros?

- Siete... - de repente un rayo de comprensión surcó los ojos del joven aprendiz - ¡Claro! Ahora lo entiendo! Siete ostras y siete Samurais. Cada ostra es un Samurai, un guerrero con características únicas de los cuales sólo hay unos pocos entre cientos.

- Lo que me quieres decir es que la fortuna de Stauros estaba en tener a siete perlas... a Siete Samuráis ¡No me estabas hablando de perlas! - Kan lanzó una mirada acusadora a su anciano padre que le había tendido una sutil trampa - Giorgos no poseía fortuna por que perdía el tiempo con ostras vacías mientras que Stauros supo encontrar a sus Siete Samurais, a sus siete ostras con perla entre un mar lleno de ostras sin valor. Se quedó sólo con las siete ostras que realmente eran especiales y tenían perla, las cuales representaban su gran fortuna por poseer un equipo perfecto. Y al resto de ostras sin valor las devolvió al cálido mar porque no estaban lo suficientemente desarrolladas para tener perlas todavía y debían madurar.

- Correcto hijo - aprobó el padre orgulloso

- Sin embargo – Cortó el aprendiz entusiasmado - lo más importante de la historia es que la fortuna no viene por la fe, se alcanza solo por medio del trabajo duro y la persistencia.

- Exacto! Kan, hoy te has ganado postre extra!

- Pero padre, no acabo de ver la relación... estoy de acuerdo de que no existe mayor fortuna que contar con tu equipo de Siete Samuráis... pero que tiene que ver eso con nuestro juego.

- Lo que quiero decirte hijo, es que la mayor fuerza, hasta para un Samurai no está en su propia habilidad ni en su fuerza, ni en el afilado filo de su espada. Su verdadera fuerza está en su equipo. Hoy ha sido la prueba. - Los ojos de Kazo reflejaban un infinito amor hacia su hijo - Hoy has sido tú quien inofensivamente me ha atacado mientras dormía, pero otro día puede ser otra persona con mucho peores intenciones que tocarme en el hombro. Aunque ese día llegue, yo podré seguir durmiendo tranquilo, porque sé que tengo a Siete Samuráis que me ayudan día y noche, aun cuando yo descanso. Kan por fin comprendió, le había costado un disgusto, un enfado y una historia pero al fin comprendió. La verdadera fuerza de un Samurai está en el trabajo en equipo. Un Samurai solo es difícil de abatir. Pero Siete Samuráis ¡PUEDEN MOVER EL MUNDO! De repente una idea surcó por su cabeza.

- Padre! - dijo entusiasmado - ¿Puedo yo empezar a formar mi propia guardia de Siete Samuráis?

- Claro hijo, para eso te he contado esta historia.

- Sin embargo, todavía no soy un Samurai de verdad, sólo soy un aprendiz... - dijo mientras miraba una hoja caída en el suelo - ¿Cómo voy a formarlos si aún no se yo mismo?

- Es cierto que todavía no eres un Samurai en toda regla. Lo que sí eres es un aprendiz y como tal conoces secretos que puedes enseñar - Explicó paciente el padre - Cuando yo empecé a enseñar a Aki, sólo era un aprendiz como tú. Yo le enseñaba día a día lo que sabía e iba aprendiendo. Nos adentramos juntos en el camino de la vida por el sendero del Samurai. Después más Samuráis se fueron uniendo a nosotros y juntos les enseñamos. Poco a poco pasamos de ser dos a ser un ejército invencible de Samuráis. Tú debes hacer lo mismo. Es tu tarea como Samurai ¿Lo harás?

- Padre, yo quiero ser un Samurai como tú. ¡Claro que lo haré! Y un abrazo selló su pacto.

CONSTRUYENDO EL TEMPLO I

Había pasado otra semana desde que Kan hablase con su padre, había estado muy ocupado aprendiendo y practicando. Se había organizado todo el día minuto a minuto sin dejar de lado los tiempos de descanso y distracción.

Sólo había pasado una semana y gracias a su organización había rendido como si hubiera trabajado un mes entero sin descanso.

Se habían unido dos personas más a su equipo de aprendices de Samuráis. El primero había sido un amigo de la niñez que no veía desde hacia muchos años. Enseguida se apasionó con la vida del Samurai y se unió a él.

El otro era un viejo guerrero con el que se había topado por el camino a casa una tarde lluviosa. Charlaron por el camino y cuando el nuevo amigo de Kan le preguntó que era en lo que ocupaba su tiempo. El joven Samurai le impresionó diciéndole que era parte de un inmenso equipo de Samuráis. Al principio Uter "el Guerrero" se rió del joven aprendiz, diciendo que si todos los "Terribles Samuráis" eran como él... pocas guerras podían ganar. Kan se sintió ofendido, pero reconoció ante el experimentado guerrero que él era sólo un aprendiz recién incorporado, y le contó algunas de las aventuras de su padre. Uter, al escuchar esto y ver la sinceridad en la mirada de Kan y la seguridad con la que contaba hazañas increíbles, decidió que como poco tenía que darse la oportunidad de probar. Ya era un hombre maduro, y le parecía irrisorio estar a las ordenes de un niño de doce años... sin embargo calculó que con que aprendiera sólo la mitad de las hazañas que le relataba Kan, la cosa merecería la pena.

Ahora Kan tenía una responsabilidad mucho mayor, tenía a tres personas a las que enseñar. Empezó repitiendo palabra por palabra lo que había aprendido en los últimos días a cada uno de los miembros de su pequeño equipo.

A continuación, entusiasmado fue a ver a su padre para preguntarle lo que debía hacer.



- Hijo - Le contestó el General de generales - debes empezar a construir tu templo. Kan le miró extrañado.

- Sí hijo, debes construir un gran templo que refleje tu sabiduría y tu poder. Pero primero has de aprender a construirlo. - Kazo sentó a su hijo en sus rodillas - Hace tres lunas que has cogido una pala y te has puesto a escarbar tú solo en la dura tierra...

Kan no salía del asombro ante las palabras de su padre, el no había cogido ninguna pala y menos escarbado. Esperaba que no se le hubiera pasado ninguna importante obligación por alto!

- ...Te has puesto a escarbar porque lo primero que hay que hacer antes de construir un templo es crear los cimientos. - La cara del viejo Samurai reflejaba un amor que reconfortaba a su hijo y le incitaba a escuchar atentamente - en estas dos últimas semanas se han unido a ti un total de tres personas que hasta el momento te han animado a escarbar mejor y más rápido. Sin embargo, lo que necesitas es que esas personas te ayuden a escarbar unos cimientos sólidos y profundos. Para que así tu templo sea fuerte y resistente frente a los elementos. Si ellos no te ayudan, tú sólo lograrás crear un pequeño agujero en la tierra sobre el que construir una débil sombra de un templo, una sombra que se derrumbará en cuanto soplen los primeros vientos.

En la mente de Kan iba empezando a brillar la llama de la comprensión y el entendimiento.

- Para que tu templo sea resistente no sólo han de ser de primera calidad sus materiales, sino que también sus cimientos han de ser sólidos y estar fijados sobre la dura roca que se encuentra a muchos metros enterrada en la tierra. - La grave voz del Samurai penetraba en la imaginación de su hijo creando imágenes de él y sus Samuráis escarbando sonrientes y en equipo en la tierra, poco a poco pero cada vez más rápido - Para ellos necesitas a mucha más gente que tú y tu guardia personal de tres personas, incluso que una guardia personal completa de Siete Samuráis. Necesitas que toda una tropa te ayude a escarbar los cimientos de tu templo. Necesitas llegar a la dura y sólida roca "madre" para que tu templo sea lo más sólido posible.

Kan estaba asustado, su mirada se perdía por toda la habitación, ¡una tropa entera!

- Padre, ¿Cómo puedo reclutar y formar a una tropa entera? ¡Yo solo no puedo!

- Hijo, recuerda... no estás solo, ahora cuentas con tu tropa personal para que te ayude. ¿No les has enseñado todo lo que sabes?

- Sí Padre, día a día.

- Entonces... que les impide a ellos hacer lo mismo que tú haces...

- ¿Hacer qué padre?

- ... enseñar a otros nuevos Samuráis!

- Pero... entonces... ya no serían mi escolta personal, tendrían su propia escolta personal y... ¡Claro! ¡Seríamos toda una tropa!

- Exacto, tu debes encontrar a tus Siete Samuráis, ahora tienes tres aprendices que quizás no se conviertan en Samuráis, sin embargo puede ser que sí se conviertan en verdaderos Samuráis mientras enseñan a otros a convertirse en Samuráis. - El viejo Samurai sacó una moneda de su bolsa y la puso en el centro de la mesa. - Esta moneda eres tú hijo mío. - Ahora cuentas con tres personas más. - tomó otras tres monedas y las dispuso en círculo, dejando a la moneda que representaba a Kan en el medio. - Formáis un equipo de 4 personas, pero si cada uno de tus tres aprendices de Samurai tomara a otros tres aprendices a su cargo y les enseñara... - Kazo tomó nueve monedas más y las dispuso en un círculo más amplio alrededor del existente. - Entonces ya seríais un equipo de 13 personas. - Kan miraba con curiosidad las monedas - ¿No son más poderosas 13 personas que 4?

- Sí Padre, creo que lo entiendo.

- Ahora mira lo que pasa si en vez de tres aprendices cuentas con Siete Samuráis - Kan sacó ocho monedas de su bolsa, dispuso una en el medio, apartada del grupo de 13 monedas y dispuso las otras Siete formando un círculo alrededor de la central - Este del medio serás tú, hijo mío, cuando seas un verdadero Samurai y estas monedas representan a tus Siete Samuráis - Kazo resaltó este hecho - Este es el equipo perfecto, por el que todos hemos de luchar para alcanzar.

- ¿Por qué Padre? - Preguntó intrigado Kan.

- Siete hijo mío es el número perfecto, sobre todo para los equipos. Si un equipo es mayor de Siete, es muy difícil de controlar y de formar, es difuso como el aire pues siempre hay partidismos. Y si es menor de Siete, siempre está incompleto, nunca existirá verdadera unión y camaradería porque si uno sólo falta, el equipo es débil. Sin embargo! Si existe un equipo de Siete Samuráis todos están unidos, los lazos de camaradería y la amistad se hacen casi irrompibles y su trabajo en equipo es perfecto. Ya lo decían los antiguos... ¡SIETE SAMURÁIS PUEDEN MOVER EL MUNDO!



Kan reflexionó sobre las palabras de su padre, era cierto su equipo de tres personas era muy débil, no existía verdadera camaradería y pasión en los asuntos que trataban y si fueran demasiados, veinte o más sería un caos intentar enseñar algo a todos. Sin embargo un equipo de 7 personas sería perfecto, estarían unidos como un grupo de amigos mientras trabajan, y serían fuertes ante cualquier ataque.

- Ahora imagínate que cada uno de tus Siete Samuráis adiestra a su propia guardia personal de Siete Samuráis - Kan extrajo un gran puñado de monedas y las fue colocando una a una en una sobre la mesa, alrededor de las Siete monedas que representaban a los Siete Samuráis de Kan - Todas estas personas serían también parte de tu equipo, y cada uno de tus Samuráis sería el capitán que dirige su propio equipo... ¿Cuántas personas hay ahora en tu tropa Kan? - Dijo señalando el enorme círculo de monedas.

- Son 57 personas Padre ¡Toda una tropa!

- Exacto, una tropa dividida en 49 soldados, 7 capitanes y un pequeño general... tú. Kazo hizo una pausa para que todos esos números entraran en la cabeza de su joven hijo Kan. La diferencia saltaba a la vista. El pequeño círculo con 13 personas y el gran círculo de 57 personas, un número que ya representaba poder y fortaleza.

- Esta Kan, es la tropa que necesitas para hacer los cimientos de tu templo... - El viejo Samurai miró con ternura a su hijo, debía entender bien esta importante lección si quería ser un verdadero Samurai en un futuro cercano... si no lo consigues tu templo será frágil como una hormiga. Sin embargo cuando lo consigas... tu templo será tan sólido como la roca, y ningún huracán será capaz de doblegarlo.

Kan miró pensativo los dos montones de monedas, desde el primer día se había jurado a sí mismo y a su padre que trabajaría para convertirse en un verdadero Samurai, y ahora que entendía la importancia de la lección que le acababa de dar su padre... ¡Tenía que ponerse en acción!

- Padre! debo dejarte, tengo que llamar a todos mis Samuráis para contarles lo que tú me has explicado. ¡Quiero formar el templo más sólido del mundo! - Y de un salto marchó corriendo a ponerse en acción!

Su padre le siguió con la mirada pensando que pronto, muy pronto su hijo le habría superado... y ese pensamiento le llenó de orgullo el corazón.