Por dónde empezar
“Una tarde, ya oscureciendo, un viejo sabio caminaba por la playa mirando el rompimiento de las olas y la arena.
A
lo lejos, vio una figura que se desplazaba como bailando. Conforme se
acercó descubrió que era un joven que recogía algo y lo lanzaba al mar.
Al llegar junto a él le preguntó:
- ¿Qué haces?
- Estoy recogiendo las estrellas de mar que la marea arrojó a la playa, dijo el joven.
- ¿Y para que?, inquirió el viejo.
- Para que, al amanecer, no mueran por los rayos del sol.
El viejo, viendo las miles de estrellas que se encontraban en la playa, burlonamente, le dijo al joven:
-¡No tiene sentido lo que haces! ¡No ves que son miles de estrellas!
Y
el joven, con más energía y entusiasmo, tomó una estrella de mar y la
arrojó con todas sus fuerzas al océano y, acercándose al viejo le dijo:
-Si, pero para esta, ¡Ya tuvo sentido!”
Tomado de: TANTO POR HACER…¿CÓMO EMPEZAR?
A
lo lejos, vio una figura que se desplazaba como bailando. Conforme se
acercó descubrió que era un joven que recogía algo y lo lanzaba al mar.
Al llegar junto a él le preguntó:
- ¿Qué haces?
- Estoy recogiendo las estrellas de mar que la marea arrojó a la playa, dijo el joven.
- ¿Y para que?, inquirió el viejo.
- Para que, al amanecer, no mueran por los rayos del sol.
El viejo, viendo las miles de estrellas que se encontraban en la playa, burlonamente, le dijo al joven:
-¡No tiene sentido lo que haces! ¡No ves que son miles de estrellas!
Y
el joven, con más energía y entusiasmo, tomó una estrella de mar y la
arrojó con todas sus fuerzas al océano y, acercándose al viejo le dijo:
-Si, pero para esta, ¡Ya tuvo sentido!”
Tomado de: TANTO POR HACER…¿CÓMO EMPEZAR?


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